sábado, 31 de julio de 2010

Una noche fría en la Terraza.

Era de noche y estaba más fresco que de costumbre: típica señal de la venida del invierno. Mi abuelo y yo estábamos solos en la terraza de la casa, viendo las estrellas, saboreando aún el manjar de camarones que recién cenábamos... Todo estaba literalmente calmo y, hasta cierto punto, esto me pareció extraño y sutil a la vez.

No se que me dio por recordar algunas cosas simplemente triviales... recuerdo haber evocado la memoria de mi primer peluche, de mi primer diario, y principalmente, del primer libro que leí: La Isla Del Tesoro...

Era aquel un momento que supe jamás se repetiría. El silencio y la paz se habían hospedado allí, y no pensaban irse... "grandioso, nada mejor", pensé.

Recuerdo que me quedé dormido. Mi abuelo lo estaba desde hace buen rato: se durmió de repente: quizás se relajó demasiado con percibir el silencio. Supuse que su vida había estado fríamente marcada por gritos y pensamientos poco centrados, a causa de tanto ruido: "La guerra también asesina al silencio". Lo dejé dormirse en la cómoda silla de la terraza, la favorita de papá.

Desperté como 2 ó 3 horas después... ya había pasado la media noche, y el frío era ciertamente terrible. Mi querido abuelo no tenía un abrigo lo suficientemente grueso como para resguardarlo de la temperatura que hacía. Así que no me quedaba otra mas que despertarlo, para hacerle entrar a la casa, ya era un hombre mayor, y necesitaba extenuantes cuidados:

-Abuelo... abuelo despierta: ¡Está muy helado aquí, debemos entrar!... Venga abuelo.

Pero pensé que su sueño era pesado, por que no despertó. Le llamé algunos segundos más, pero no obtuve respuesta. Me asusté, y comencé a llamarlo y sacudirlo violentamente, pero fue inútil….
Comencé a llorar, y a llamarlo a gritos por su nombre... él fue mi guía, mi mentor, durante mucho tiempo. Una repentina brisa helada me causo un escalofrío, y me pareció sentir el abrazo del viejo que yacía inerte en aquella silla. Me tranquilicé, por que supe que, después de todo, aquello estaba bien.

"Entre el silencio y la tranquilidad se escondía la muerte... por que expiró, sin emitir sonido alguno"

viernes, 30 de julio de 2010

Rutina que no lo es.

No tengo nada claro en mi mente sobre que demonios publicar en esta entrada. Así que, aquí, solo, sentado frente a la Laptop, escribiré de orma espontánea... creo que esto no va a funcionar.

Hoy me la he pasado grandioso. El cole fué para mis cheros y yo, ya que todos se fueron de excursión. Me aturdí 5 horas seguidas realizando una guía de matemáticas, para entregarla hoy mismo, y no hacer NADA en vacaciones.

Vi a la niña que me gusta, pero me falto valor para hablarle, a pesar de que casi ni había nadie en el colegio. Ya lo haré, me lo prometo: ¡Ya le hablaré de una buena vez!

No almorcé, por que no hubo nadie en el chalet, de milagro conseguí un Petit. Cuando llegué a mi casa, me compré una semita enorme, y 4 panes franceses. Luego dormí, y me desperté tres horas después. Actualmente estoy escribiendo una letra "A"...

¡¡¡Nada bueno, ya ven!!!
Pero hoy cenaré tamales...

domingo, 25 de julio de 2010

Reflexión nublada.

A veces llego a sentir un sentimiento de culpa, odio, nostalgia y compasión hacia mi. Y esto ocurre cuando escucho, veo o digo algo que me hace evocar a mi princesa. Me quedo pensando en todo el tiempo que, muy estúpidamente (supongo), le regalé, y ella, con sus buenas manías (¿?) se lo llevó. Se lo llevó todo. Se lo llevó por que yo se lo dí. ¿Me arrepiento?

Tuve que aprender a vivir en el dolor de una prolongada paciencia, que, con los meses, se transformó en desesperación, en miedo. Pero, con todo y eso, continué: y me ha ido bien.

Nunca llegué a conocerla bien, y la verdad me alegra que así haya sido. Ella es muy dañina y manipuladora. Se admitir que estos talentos tan espontáneos en ella son los que siempre voy a admirar. ¡No me cabe en la cabeza pensar ¿qué hubiera sido de mi si mi voluntad fuese un poco mas débil?... Seguramente ni siquiera estuviese escribiendo esto.

Me avergüenzo conmigo mismo al darme cuenta de la magnitud del error que cometí con ella. Y, actualmente, estando mas distanciados, y yo tratando de hacer que todo esto pase a la oscuridad vacía de mi túnel, me compadezco de ella: me causa gran melancolía saber que se está quedando sola, y que cada vez tiene a mas personas en su contra.

...

Pero bueno, de cualquier forma, mi vida no tiene como objetivo manipular fríamente a las personas.

¡¡Yo solo quiero ser feliz!!

Nada bueno aún.

No tengo nada importante para contar aún. Han pasado diversidad de cosas, pero, mi costumbre a situaciones descomunales me hace percibirlo todo como "Sencillo" de alguna forma.

Comenzaré diciendo que llevo una semana sin sufrimientos de ningún tipo (exceptuando los cortos y sinuosos episodios en los que miembros de mi familia se empeñan en criticarme sin motivo alguno, aunque no diría a esto "sufrimiento", por que a pesar de todo, la frecuencia de estos casos es cada vez mayor, y solo me basta con ignorarlos, para no pasar malos ratos por nada), principalmente del tipo emocional, si no que todo contraste: al parecer, la lejanía de aquella niña está haciendo que mi estado anímico se eleve rápidamente. Esto es algo bueno bajo casi cualquier punto de vista; el problema es que el mío no es para nada como el del resto. Resulta qué, ahora que mi alegría está alta, NO SÉ QUE HACER CON ELLA. Considero que estoy demasiado acostumbrado a ese maldito sentimiento de desesperanza, que ahora no sé que hacer si no lo tengo. Como siempre he dicho, le temo a la felicidad, por que simple y sencillamente no sé que haré cuando la tenga.

Desde hace mas de un año estaba en ese estilo de vida desesperanzado, pero ahora...

Estoy sintiendo la necesidad de sentir lo que necesito para ser quien yo conozco. Resguardé mi identidad en aquello, y muchas cosas, buenas y malas, descubrí.

¿qué me está pasando?

sábado, 17 de julio de 2010

La muerte de un amigo.

Siempre voy a recordar a Esteban como el gran amigo y compañero que fue. Su muerte sonó toda una tragedia; y siento un tremendo remordimiento por las últimas palabras que le dije. Es que aún no termino de comprender como es que surgió una disputa tan grande por un tema tan poco novedoso, y que había sido visto antes. Supongo que nuestro desacuerdo abarcó mas que ese tratado que solo funcionó de vía de acceso a otros asuntos aún peores.

Diré que todo comenzó hace algunos años en que se enfermó gravemente de una tos terrible. Le diagnosticaron "Cáncer Pulmonar", y no era para menos, acostumbraba a fumar todo el tiempo: Comenzó con el vicio a los 12 años, y hasta los 30 de su muerte, nunca lo dejó. Fumaba como demente. Era imposible verlo sin el cigarrete entre el mayor y el índice. Pero bueno, ese no es el punto. La cosa es que le diagnosticaron eso, y lo tuvo que sobrellevar algunos años. Era doloroso verlo toser, se notaba que el esfuerzo era cada vez mayor, y la laceración faríngea hacía que escupiera sangre por cada tosido. Era un caos.

Siempre trabajó en lo mismo: un simple programador en una empresa que explotaba a todo su personal, tal como lo hacen todas en la actualidad. Recuerdo que tuvo una novia en su último mes de vida. Era Susana una mujer de su edad, muy agradable, simpática, y compañera de trabajo de Esteban. Él nos presentó. Los primeros días parecían felices, de hecho podría afirmar que lo estaban. Hasta que Susan comenzó a notar que su novio empeoraba y se preocupó demasiado. A medio mes la despidieron. Ella se la pasaba todo el día con migo, en mi casa, hablando sobre la terrible condición de Esteban. Nos llevamos bastante bien, y ya no nos quedábamos solo en mi casa después de la primera semana, si no que salíamos a dar paseos. Les juro que nunca traicionamos a Esteban, yo lo quería demasiado como para hacer algo así.

Todo iba en orden, como siempre. Pero los vecinos se fueron encargando de engañar a Esteban, de sembrar la cizaña. Me empezó a reclamar, y me pidió que me alejara de Susan, que no volviera a verla. Le expliqué que solo hablábamos, que no lo engañaba; pero de todas formas, le prometí no volver a verla. Así pasó una semana; pero, tres días antes de que Esteban muriera, ella llegó a mi casa. Me tentó mucho, me dijo que Esteban era un estúpido y otras calumnias más; comenzaron momentos de emoción, Me besó, y no me negué. Terminamos yaciendo juntos en mi cama. No recuerdo haber sentido ningún remordimiento en aquel momento.
Como era de suponer, los vecinos, nuevamente, enteraron a mi amigo de que su novia y yo nos habíamos vuelto a ver. Me llamó muy disgustado a su casa. Fui lo más pronto posible, según yo, él aún no sabía nada.

Al llegar, lo encontré fumando. Me dijo poco, pero así fue nuestra última charla:
- Estoy al borde de la muerte. Ya no podré seguir viviendo más. No puedo estorbar en la vida de nadie, y menos en la tuya, querido amigo... además, ese "dios" del que todos hablan nunca me escuchó: ¿Ahora ves que no existe!...
- Tu aún no debes morir, Esteban. Y si Dios no te ha curado, es por que debes estar así: Él sabe lo que hace, Él lo sabe...

Se rió de forma escalofriante, fue una risa burlesca; añadió:
- Ese dios no sirve más que para engañar a las personas. Es una estupidez creer en lo que no existe, pero, al producir una falacia de satisfacción en muchos, es más fácil creer, y atribuirle todo lo que ocurre en esta maldita realidad... es una estupidez: ¡Eres un idiota!
- Esteban, yo sé que tu escepticismo es grande, pero debes calmarte... mejor dime: ¿para qué me necesitas?
- ..."Eres un idiota" -dijo después de un exhalar una bocanada de humo- Te dije que no debías acercarte a ella...

Me puse pálido quizás. Me quedé estático en la puerta de la casa. Esteban se levantó de un salto, me tomó por el cuello, y me puso entre él y la pared. No atiné a decir nada.
- ¿Porqué lo hiciste? ¿Porqué?... ¡¡DIME!!
Supe que estaba poniéndose enojado, y que nada bueno saldría de allí. Contesté tembloroso.
- Esteban, suéltame... ¡Fue ella quien me buscó!

Le derrumbé el mundo con aquellas palabras. Me soltó. Le dije que me iría, pensé que sería lo mejor. Me lo negó: "quédate" me dijo. Volvió a sentarse. Me acerqué a él. Pero, ágilmente, me dio un fuerte puñetazo en la cara.
Así empezó la pelea. Nos golpeamos hasta donde nuestras fuerzas nos lo permitieron. Derrumbando todo a nuestro paso, moliéndonos los intestinos a puñetazos.
Abandoné la casa unos 10 minutos después de haber entrado.
Al siguiente día se me notificó que “Esteban había muerto por una golpiza”. La policía creía que “se trataba de represalias, por que toda la casa estaba en total desorden, y los golpes eran profundos y varios.”

Esteban murió por que yo lo maté. Así, simple ¿no? Me quedé con su novia, y pasó a ser la mía.
Su vida era infeliz, y no tenía que alcanzar la felicidad antes que yo. Ser miserable debía ser su estilo de vida. Yo le procuré que así fuera.

Su muerte fue una desgracia. Ahora que lo pienso: este relato no es nada importante, es estúpido, como decía él... es estúpido.