lunes, 6 de septiembre de 2010

Alborada de Deseo.

Aya, donde asoma el amor,

Saldrá mi corazón.

Y tan así, como si cantara,

Entonará un grito de amor…

Esperando aquél sueño, aquel destello

Que deslumbra con su ausencia

El túnel de una alborada de deseo;

Que destella en mi cabeza

Mi alma y mi conciencia...

La inspiración mía. Y la fuerza

Se me pierde en ese lugar que no conozco.

Y tengo toda mi alma gritándote,

Esperándote, sintiéndote...

Con las fuerzas que no tengo.

Esas cadenas que dejé, perdidas, extraviadas

En aquel lugar de desesperación

En el que quedaron moribundas mis lágrimas...

Con las alas caídas, llenas de dolor

....

Ahora me quedo, te espero...

en aquel lugar de mil lamentos..

Donde los diamantes cortan

Y las horas vuelan con los minutos.

Ahora solo resta esa esencia tan sutil...

Que llena todo el corazón.

Este corazón que muere, que tanto te quiere....

Que se pierde,

pero de tu mano seguira...

Hasta que tenga tan altivo

Su último respirar.


ººº

Poema realizado junto a una gran amiga y escritora: Linda Alas.

Mil gracias por escribir con migo Linda, Gracias.

Te quiero mucho. Infinitamente tuyo: Ramón.

=D

viernes, 3 de septiembre de 2010

Monólogo de hielo.

Cuando llueve recuerdo de que existí algún día, de que respiré aromas de los tantos azahares, de que abracé a mi madre, a mi hermano... ¿por qué todo tiene que acabar cuando se empieza a poner mejor? No lo sé, no lo supe, y nunca lo sabré: definitivamente ese es mi destino, aún ahora.

Recuerdo, mientras este cristal se empaña por la bruma, que existió el momento en que reí, que grité, que besé, y que me di gusto pensando las cosas mas absurdas que a alguien se le puedan ocurrir, que caminé en las calles, ignorando los feos rostros de los pérfidos, y admirando la belleza de los que despedían sutilezas de mar con la mirada... era todo tan maravilloso, y por la rutina dejé escapar instantes que ahora deseo con todas las fuerzas que desde aquí me quedan.

Extraño todo lo que fui, extraño las nociones de lo que pude ser. Recuerdo claramente aquella idea de detestar a todo aquel que le incomodara mi forma de actuar y pensar, eran esos “caprichitos” que todos tendemos a procurarnos... no, mas bien dicho, que los demás tienden a procurarnos. Pero en fin: a algunos lo quieren, a otros, poco a nada. Eso no es lo importante.

Solo llegué a detestar una cosa... saber que tendría que estar donde me encuentro ahora: ¡Nunca me gustó esa idea!

lunes, 30 de agosto de 2010

Memoria de cristal.

Llorando me encuentro ahora,
por que aquel recuerdo solo me tormenta:
Me hace sentir que debo hallarte,
mi princesa.
Y aquella niebla negra,
llena de espectros oscuros,
se hilvanan, perjuros,
en mi corazón solitario.

...
Y en la mañana no hay luz,
y en la noche no hay brillo.
Solo queda aquél suspiro,
que tan triste se me escapó del pecho...
y que ronda moribundo,
buscando el brillo de esos ojos,
que han de reflejar la luna,

¡que han de hacerme feliz!

lunes, 23 de agosto de 2010

Un reflejo de conciencia.

Rosse comía en silencio, sentada en el centro de su habitación, bajo aquél molino en el techo que tan afanosamente la refrescaba de día y de noche. Comía y se dedicaba a eso. De repente, pensó que mientras ella se alimentaba, otras personas sufrían y se retorcían por las crueldades de la vida, que son más numerosas que las estrellas del cielo. Y no era de asombrarse: siempre llega algún momento de sensatez y conmoción ante los malos actos humanos, y llegamos a un momento de sensibilidad infundida.

Ella se asomó a la ventana, y vio pasar a mucha gente que parecía caminaban involuntariamente ya, si no que movidos por un estrés y una rutina agobiadora, que aprisiona a quien cae en ella como la araña a su víctima. Rosse se conmovió, y su reflejo opaco en el cristal le dijo:

- ¿Te das cuenta que a esas personas que ahora ves ya están muertas? ¿Por qué te compadeces de ellas?
- ¿Cómo? ¿Muertas dices? – preguntó asustada.
- ¡Exacto! ¿O acaso las volverás a ver?
- No, creo que… no.
- ¡Lo ves! Ellas solo son un instante en tu vida, y ni siquiera hubieran ocurrido de no ser por que te acercases a esta ventana… No seas tonta. No les tengas lástima, has de caso que nunca existieron, por que de hecho…
- ¿De hecho?
- … Nunca existieron. Es más, ni siquiera tú existes.
- ¿Cómo que no existo? Deja de hablar mentiras.
- No es mentira, si existieras realmente, ¿por qué estas sola…?

La muchacha no respondió. Un sentimiento de ardor le recorrió el cuerpo y le corroyó el corazón, pero supo que aquél espectro tenía la razón. No encontraba que decir, que protestar. Perdió, y sin haber jugado. Lloró y se lamentó dentro de si lo infeliz que era.

- ¿Dices que las personas no existen si no que solamente viven?
- En efecto. Rosse, “la conciencia no es más que la evolución del instinto”… de nada salieron Adán y Eva comiendo de ese Benedicto fruto.
- ¡Claro que no! Pecaron.
- Ja ja ja, el pecado es lo de manos. Esa historia es solo un mito, mi querida Rosse. Fíjate en el simbolismo: El castigo del humano fue la misma recompensa, y todo por comer el fruto. Lo sabrás…
- ¿Conocer el bien y el mal?
- Conocerlo y diferenciarlo, sí. Y ¿cómo se le llama a eso si no “conciencia”?
- Tienes razón. Antes no eran concientes. Pero luego esa cosa vino a aturdir al humano… -Dijo la muchacha, con tono de resignación.
- Ya vas comprendiendo, ya vas comprendiendo… “La vida no es mas que la madriguera de un lapso que pasa sin que se pueda medir”

Ella dio unos pasos atrás, horrorizada, con miedo, y con esa infinita sensación de encontrarse en un Túnel estrecho. Sabía que todo había sido revelado.
- Suéltame de una vez, que nada te debo, conciencia… -gritó enfurecida ya, harta de no saber, frustrada de tener que perecer con ese tormento.

Rosse calló. Se retiró de la ventanilla luego de contemplar su hermoso rostro durante algunos minutos, por que comenzó a llover, y no le gusta verse llorar.
Se quedó pensando en aquella conversación con nadie. Se sentó de nuevo bajo el abrigo de su gabán, con el plato de avena en las piernas, y acabó de comer un tanto mas tranquila.

Se acostó luego. La noche entró como la ladrona que es, a arrebatar el brillo de los ojos de la joven. Y sucedió que ella quiso comer de aquella fruta prohibida, pero su instinto mismo se lo impidió esta vez…

Ahora está así… tan callada, acostada bajo el molino en el techo que le resopla las pálidas mejillas, pensando en que quizás, nunca existió para nadie…

miércoles, 18 de agosto de 2010

No mas.

Era de noche y las estrellas brillaban simpre fieles en el firmamento,
compitiendo con las luces de la ciudad.

Noé estaba en su casa:
-¿Qué demonios es esto? - preguntó bruscamente.
Y aquel silencio de humo le respondió:
- Sueño, no mas...

¡Y pasó que simplemente se quedó dormido!

Y la luna continuó alumbrando aquel escabroso pasaje frente al monasterio...
¡Todo fué un sueño.. no mas!