domingo, 31 de octubre de 2010

Sobre "zombis sociales"

Estos días me he quedado en cero. Sé que no soy el único al que le ocurre, pero últimamente he tenido la inmensa necesidad de escribir “algo” que me desahogue; pero simple y sencillamente no logro darle cabo ni rabo a nada de lo que empiezo. Se deberá quizás a la presión familiar y escolar, que se está poniendo cada vez mas pesada. Aunque estrés de colegio no es precisamente algo nuevo, es mas, ha pasado a ser un tema común, y por lo tanto aburrido… Ultimadamente, todos los que estamos en proceso de educación pasamos por eso, y describir tales tedios sería algo como redactar absurdas instrucciones de cómo caminar o algo así: ‘Irrelevante’

No estoy del todo contento. Resulta que hace poco quise experimentar lo que sería comportarme como alguien “normal” en todo el sentido y extensión de la palabra, y lo que simboliza hoy en día. ‘Normal’ para mi algo así como el estereotipo de un ignorante promedio, o lo que yo he llegado a llamar “Zombi Social”. ¡Ah! ¡Cuánto me arrepiento! Después del segundo día me había artado de todo. Les cuento: fue algo definitivamente horrendo, un buffet de trivialidades. Me compadezco de ese tipo de personas. Pero tuve que acercarme a varias, para conocerlas mejor e interpretar bien mi papel: son gente sin ambiciones, mas preocupadas por lo que les sirven en el almuerzo que por el año de escuela que aplazan. Es tan macabro eso de que se pre-ocupen por innecesariedades. Recuerdo que todos confiaban en que dios les daría todo sin que ellos movieran siquiera un dedo.

En fin, no es una curiosidad de la que me sienta orgulloso por haber contestado. Creo que luego de esto estoy empezando a apreciar mas mi vida “no-normal”; y si algo para mi está claro, es que nunca quiero llegar a ser un Zombi social.

Todos sabemos que la vida será buena o mala dependiendo del lente que usemos para contemplarla. Y que, sea como sea, cada quien nace en el mundo que debe ser, que necesita, que lo pintará de momentos felices. Así se trate de una nube y a veces llueva, o una burbuja que se tambalee apunto de estallar, o un túnel colapsado en el que no aparece siquiera una ventana.

Aunque no todo fue completamente malo. Aprendí una gran lección en mi papel como actor: que así como ellos (los normales, aunque algunos lo nieguen) aman su estilo de vida y son felices, también mi mundo, por muy solitario que sea, lo amo, y eso es importante, que aún estando lejos extrañé esa melancolía, toda esa ternura que para mi encierra la luna ¡lo extrañé todo!

Pero ya estoy de vuelta, siendo menos normal que nunca. POR QUE PRECISAMENTE A MI ME TOCO SER COMO YO, y con eso puedo llegar a ser feliz. Si fue buena esa lección de los zombis, después de todo, Halloween fue útil. Pero lo sostengo: ¡No me enorgullezco de haber hecho todo ese sacrificio!

ººº

Y hasta a mi me acaba de venir en gracia que, efectivamente, jamás pasé del primer párrafo: “Irrelevante”

viernes, 15 de octubre de 2010

Carta I

¡Hola! ¡No te asustes! No te escribo para decirte algo malo, descuida. Quizás estés sorprendida; lo mas probable es que sí. Y es posible que lo que escriba acá sea, en sí, de poca o nada importancia. No puedo esperar a que trascienda, pero para ser sincero, tengo muchas cosas que decir. Espero no te importe que te haya elegido a ti para que leas esto. Aunque si no deseas hacerlo, adelante: deja esto de lado.

¿Sabes? A veces, parecen ser inútiles todos los esfuerzos que hago por “colaborar” con los que están a mi alrededor. ¿Por qué cuando estoy tan animado, deseoso de ayudar, se ocupan de bajarme la moral hasta el punto de hacer que me arrepienta de todo? Te diré que en este año he hecho cosas que me han perjudicado y mucho, todo con tal de ayudar a alguien, de cuidar a alguien que quiero y no he recibido ni la mas mínima muestra de agradecimiento a cambio, si no todo lo contrario: solo traiciones mal venturadas y aprovechamientos. Lo peor es que se molestan si me vuelvo antisocial con ellos. Detesto que exijan de mí, precisamente de mí, cualidades que simplemente idealizan, por que “el otro era así”. Detesto que traten de usarme. Hoy por hoy no distingo si solo estoy molesto o resentido por lo que me ha pasado. De hecho tampoco está en mis planes buscar un culpable, o dos, o tres… me da igual quién haya sido o cuántos hayan sido. Aunque también sé que no toda la culpa es mía.

Tal y como todas las personas, solo trato de ser feliz, aunque siempre me equivoco, siempre cometo la estupidez de querer a quien no debo, y quien sale perjudicado siempre voy a ser yo. Llega un momento en el que dejé de saber que pensar o qué hacer; y es allí donde decido esconderme en el “orgullo”, queriendo demostrar una fortaleza que no existe.

Y pareciera que todos son iguales: el mismo robot con diferente máscara; pareciera perder todo sentido luchar por alguien que no sea uno mismo.

Voy a revelarte algo: yo dejé de creer en “dios”. La Biblia dice que dios es amor, pero la vida me enseñó que el amor es una felicidad masoquista. No me gusta sufrir., por que ya sé lo que es. Y que el tiempo pase y se lleve los recuerdos es demasiado complicado, duele y se siente cuando la esperanza de entre los dedos como si fuesen lágrimas. Es todo a veces tan fatal, tan absurdo. De repente, por las noches, te topas con que caíste en la inmensidad de la desesperanza. Ahora solo me queda aparentar alegría, algo que despiste las críticas de algunos hipócritas que dicen ser “amigos”. ¿Cómo es posible llegar a ser feliz? No tengo idea ¿tu sabes cómo? Si lo sabes, dímelo.

Pasa el tiempo transformado en ideas tan fugaces. Mi túnel se llama desesperanza, y no sé como salirme de él. El tiempo se me acaba, sé que no puedo estar así siempre, pero tampoco sé como ponerle fin. Me cuesta olvidar, me cuesta perdonar, por que la mayoría de personas en las que he llegado a confiar, las que he llegado a querer, me faltan, me dejan haciendo de tonto. A veces he llegado a sentir una tremenda compasión para conmigo. Y sé que la felicidad debe estar cerca, bastará con que logre levantarme…

Bueno. Gracias por atenderme, por tomarte algún tiempo para leer esto. Necesitaba desahogarme con alguien, al fin y al cabo, sigo siendo humano. Necesitaba que alguien, siquiera una sola persona sepa que busco infinitamente la felicidad, y que de ninguna manera me arrepiento de las cosas que me han ocurrido. Te he tomado confianza, y ahora, te dejo esta parte de mí.

Gracias.

martes, 5 de octubre de 2010

El Convento y la Bruma

No por ser monja la dejaban en paz. Era su pasado el que la atormentaba… no, mas bien dicho, era su conciencia quien le roía los suspiros y los recuerdos. Todo el tiempo en el que el silencio le rozaba los labios recordaba el placer que una vez sintió por cometer los actos más atroces y macabros: Recordaba los rostros de los que fallecían después de dos días de tortura; o la desesperación y los gritos de quienes mató incinerados.

Y en aquella capilla crujían los maderos del púlpito junto a los sollozos destemplados de aquella garganta roja, marcada por las garras de los verdugos de Judas.

Devotamente rogaba de rodillas, por que sabía que en su corazón necesitaba ese antiguo placer… lo anhelaba.

ººº

Llegó una noche sin luna. Salió ella al patio con la intención de despejarse un poco… y fue allí, precisamente allí. ¡AH! “Dulce, dulce niebla”. El instinto resurgió del fondo de los ojos. Se despojó del traje mientras corría frenética al despacho del convento… En pocos minutos, y en la más asquerosa de las soledades, arremetió cuchillo en mano contra la madre superiora. Se quedó unos minutos, en un profundo y pesaroso silencio, pero con el alma riendo a carcajadas. Disfrutó de ver aquella sangre Benedicta que se deslizaba, confundida, entre la alfombra. ¡AH! ¡Cuánta satisfacción sintió de nuevo! Solo ella lo supo. Solo ella supo cuán enardecido estaría su corazón de haber regresado.

Huyó luego de que la tasa de Té junto al crucifijo que la incriminaba se había helado. Justamente cuando voz interna gritaba por más.

Nada importaba ya. Ni siquiera la luna fue testigo; y ahora, las estrellas son sus cómplices…

“Pero se fue tan así como vino: de la mano con la muerte disfrazada de bruma”

domingo, 3 de octubre de 2010

Invenciones terrícolas"

Al parecer, siempre va a ser así... el tiempo se nos escurre por entre los dedos con mas sutilidad que el agua. Y no tenemos mas opción que resignarnos, buscar una "alternativa de escape", buscar un placebo que nos de sentido, forma y dirección.

Y no es que la conciencia no pueda lograr eso con mayor objetividad, lo que ocurre es que muchos prefieren aferrarse a lo que ya existe... ¡es todo tan irracional! (?)

ººº
Busco, busco y no encuentro. ¿Por qué? porque estoy buscando en el lugar que no corresponde.
¡Y malgastar mi tiempo haciendo eso! -también depende de como se vea, o como se quiere ver- No se está gastando, hasta cierto punto es inversión... si no exploraras ese lugar primero ¿Cómo sabrías que no es el adecuado?... El Frío es solo la ausencia del calor. Así también no sabríamos ver un crepúsculo si jamás amaneciera. Las cosas son horriblemente relativas: Tanto que llegan a dar miedo. Y la mayoría de veces, nuestra falta de atención a tal ley (la relatividad) nos hace pensar extremismos, o tonterías... Pero si no pasara así, el ser humano en definitiva perdería su esencia.

ººº
¿Qué pasa! ¿Este túnel mostrando una luz? !Es un milagro!